Pedro Crabajal > ESCRITOR
Volver a LOS LIBROS QUE YO LEO

Los libros que yo leo ©

La abogada Mariana Amallo ha aceptado mi modesta sugestión para comenzar a leer a Borges. En Buenos Aires (ciudad famosa por sus librerías y su noche) existe el mito extendido de que mucha gente ha leído a Borges, como si fuera la gran cosa. Es verdad que mucha gente ha comprado el libro, es verdad que mucha gente ha posado sus ojos sobre las escrituras de Borges, es verdad que ha habido incluso curiosos que se ha ido hasta los apéndices bibliográficos de las ediciones más caras para ver qué demonios quería decir el autor, es verdad que muchos se han fastidiado con él, por usar un español preciosista, por inventar lenguajes y citas bibliográficas. Pero Borges no es un autor para leer. Es para releer. Y releer. Y releer.

Le prometo que si sigue mi consejo, se encontrará leyendo el mismo cuento por cuarta o quinta vez, y descubrirá, en la misma frase, asuntos nuevos que antes se le habían pasado por alto.

Borges ha sido uno de los escritores más odiados del mundo, y con razón. Umberto Ecco siente por él (lo ha dicho) lo mismo que siento yo: la más sincera envidia. Tiene un talento matemático para la literatura, y hubiese sido el alumno favorito de Flaubert, quien bregaba por "le mot juste", la palabra precisa, estudiada, dicha a tiempo. Su origen inglés le permitía verbalizar los sustantivos, y sólo él pudo escribir "Sobre una piedra negra he yugulado toros dispuestos al sacrificio", o utilizar el adjetivo delante del sujeto y no parecer pedante "...pude robar o mendigar, Yo, Marco Flaminio Rufo...mi primera detestada ración de carne de serpiente".

Pero también ha sido odiado por sus comentarios políticos, siempre tan cercanos al orden derechista, aún siendo afiliado al partido radical, en una Argentina que se ha vuelto al parecer, para siempre peronista, (aunque éso ya no quiera decir nada). Ha sido odiado por haber sido condecorado por Pinochet, y por entrar del brazo de Videla a una convención, le fué negado el Nóbel por pedir para los pueblos latinoamericanos "mil años de dictaduras".

Me he documentado para ser el abogado de Borges. Si estuviera vivo se reiría, él no necesita abogados. He leído la biografía "Borges" de Edwin Williamson y he comprendido que el autor se ha compenetrado con el personaje de estudio, lo ha entendido sin juzgarlo. Difícil sería conseguir una biografía de Borges en español sin algunos comentarios denostativos o virtuosos, Williamson acierta a decir que Borges era un ciego que vivía acompañado de señoras de la alta alcurnia argentina, que le contaban el mundo según ellas lo veían. Para ellas, que el obrero argentino tuviera derechos era intolerable, que vacacionara en los mismos lugares que los ricos, insultante. Borges se crió con una madre controladora y manipuladora, que deseaba que su hijo restituyera a la familia el orden patricio al que hacía muchos años no pertenecía, que murió tarde, y de quién nuestro autor no se podía despegar. Tal es así que cuando se
enteraron que la madre moriría, planearon que Borges se casara para que alguien cuidara de él. Era una persona tímida, encerrada en sus miedos, con un sentido cínico de la realidad que es aquél sentido que tiene toda persona que sabe mucho. Es normal ser triste cuando uno comprende algunos de los órdenes del mundo.

Además, pocos recuerdan que el autor, cuándo se enteró de los desaparecidos por lo que los militares llamaron tristemente "Proceso de Reorganización Nacional", fué uno de los primeros en firmar un petitorio para que el gobierno militar entregase una lista de sus detenidos. Le podía haber costado la tortura y la muerte. Los militares salvo raras excepciones, son generalmente estúpidos, pero no tanto: sabían que hacer prisionero a Borges equivalía a ponerse en contra a todo el mundo que ya lo consideraba un genio. Al volver del exilio en España, Perón (su máximo enemigo) dijo que iba a aguantar todo lo malo que el autor dijera de él, porque ya estaba "viejito".

Luego, se me ocurre que preguntarle a un autor qué piensa sobre la política es como preguntarle a Maradona qué piensa sobre los sueldos de los pescadores de Alaska. Nuestros políticos latinoamericanos consideran que los jugadores de fútbol, los artistas, los boxeadores, los cirujanos famosos, los abogados, tienen que dar el ejemplo de rectitud que ellos no quieren dar. No es así, es un error: lo mágico de Maradona fueron sus años como futbolista. Lo mágico de Borges es su literatura. Nada más. Exigirle algo más a alguien que ya ha hecho algo para siempre, o que durará más que su vida, es, cuando menos, más propio de señoras que se casaron jóvenes y ya no tienen de qué conversar, (ergo que se creen con derecho a despellejar a quién sea, con tal de mostrarse virtuosas) que de personas que piensan.

Luego de ésta corta defensa del autor que más admiro, les cuento: he hecho una lista para leer a Borges. Tiene un orden que considero interesante para el adelantado en las tierras de la imaginación borgeana. No se trata de un orden hecho "a la diable", he considerado que la literatura de Borges es tan ardua que significa, para el lector latinoamericano, la comprensión de unos cuántos lugares comunes argentinos en algunos casos. Para leer al Borges de algunos libros, (Evaristo Carriego, por ejemplo) más valdría mudarse a Buenos Aires de 1940 e internarse en la vieja Biblioteca Nacional, que ya demolieron. Me dirá usted que desprecio su inteligencia; le diré que no, que en lo más mínimo y de paso, se lo probaré. Durante años he leído que Borges hacía referencia a la calle Junín sin dar más datos. Decía "Fuimos a la calle Junín" y acto seguido "Y yo me quedé tomando". O "En el Paseo de Julio se vió multiplicada por los espejos". Haciendo un poco de tarea investigativa, he dado conque ésas eran las calles de los
prostíbulos en Buenos Aires. Ergo, si quiere leer a don Jorge Luis, usted también tendrá que hacer investigación.

Vió que le dije?

Es que Borges es un autor que invita a leer a otros autores. Tiene la obsesión por autores latinoamericanos e ingleses, y hace el cruel chiste de inventar citas bibliográficas que no existen.

Bueno, finalmente, he aquí y con causas al lado, la forma de leer a Borges que me parece la más aproximativa, la menos dolorosa. Debería usted empezar por:

1) Historia Universal de la Infamia: donde cuenta la historia de Billy de Kid, del negrero Monk Eastman, de la Viuda Pirata Ching, en fin, de infames famosos. Al final del libro está agregado el cuento más celebrado de Borges, el cuento que a uno le obligan a leer durante el secundario en Argentina: Hombre de la Esquina Rosada. Este cuento le parecera soso o poco inquietante a quien desconozca o ignore el poema épico nacional de Argentina, ésa especie de Illíada sobre la delincuencia que se llama "Martín Fierro", de José Hernández. Pero, el resto del libro es fantástico.

2) Ficciones: éste libro necesitará de toda su colaboración intelectual. Ha sido votado por autores de todo el mundo (en 2000) junto a "Mme. Bovary" de Flaubert y "Cien años de Soledad" de García Márquez como uno de los libros imprescindibles. Estoy de acuerdo en por lo menos dos libros. En el tercero pienso, como Borges, que cien años quizá son demasiados, hubiesen sido mejor cincuenta, aunque el título no hubiera quedado tan pomposo.

3) Luego de "Ficciones" ya no habrá literatura cuesta arriba para usted, por lo menos, en cuanto a Borges. Éso si, usted tendrá que proseguir la investigación paralela, para entender la información que Borges le da. El tercer libro a leer es "El Aleph", que le resultará un libro infumable si usted desconoce a Homero (no Simpson, sino el otro, también ciego, como Borges, que escribió "La Illíada" y "La odisea"), si desconoce al Minotauro y a Ariadna y a Teseo, si desconoce lo que luchó el pobre de Averroes en su Al Andaluz tan mora, para traducir las palabras "Tragedia" y "Comedia". Tómese el trabajo, y verá que es un libro espeluznante. Si quiere que la historia griega no sea demasiado cuesta arriba, cómprese también el amable librito de Francesc Cardona, llamado simplemente "Mitología Griega". Es muy ameno, y le ayudará a comprender mejor a los personajes que se citan.

4) El que usted quiera. Luego de haber pasado por "El Aleph" y haberlo entendido (lo que le costará un par de lecturas, el que avisa no es traidor) usted está preparado para leer cualquier cosa de Borges. "El Libro de Arena", "El Informe de Brodie", "Evaristo Carriego" o cualquier cosa que ande al vuelo. Hay, también, para comprender al autor, dos libros excelentes sobre entrevistas radiales que le hizo el también escritor Osvaldo Ferrari, llamados "En Diálogo" I y II (uno y dos) , donde el autor opina sobre todo lo que conoce y hace una fuerte autocrítica sobre sus propios escritos. Si llega a fanatizarse, como yo, la biografía que le hizo Edwin Williamson
también está bastante bien.

Para terminar, una anécdota que me contaron. Estaba Borges parado en la avenida Callao, dubitativo, esperando que alguien lo cruzara. Un hombre, peronista, que lo detestaba, (como la mayoría de los peronistas) se dijo para sí que lo ayudaría a cruzar hasta la mitad de la avenida y que luego lo abandonaría a su suerte. El hombre pues, lo toma del brazo.

- Lo ayudo a cruzar, maestro? - le pregunta.
- Muchas gracias - responde Borges.

Cuando iban llegando a la mitad, el hombre pensó que para que su maldad fuera completa, antes tenía que darse a conocer como peronista, como ángel vengador de su partido. Dejarlo en medio de la calle a merced del tránsito pero que el hombre viejo supiera quién lo había abandonado y que la última noticia, antes de la muerte, fuera la peor: la de haber sido traicionado por el amable señor que lo cruzaba.

- Mire maestro, yo soy peronista.

Borges pensó un segundo, y sonriendo le contestó:

- No se preocupe, m´hijo, yo también soy ciego...


Demás no está decir que el mismo hombre que quería matarlo, se hizo fanático del autor. Borges no murió en Callao, murió en Ginebra, asediado por la prensa argentina que quería hablar con él para ver cómo era que un hombre tan
viejo se había enamorado de una mujer tantos años más joven que él. Los estúpidos en serio nunca faltan: los que hacen la pregunta imbécil para que otros imbéciles la compren.

Espero que disfrute su comienzo borgeano. Y si no lo disfruta, mándeme un mail a pedrocar10@hotmail.com . Yo le mandaré excusas para que vuelva a intentarlo.

Saludos

Pedro Carbajal



SUBIR
Volver a LOS LIBROS QUE YO LEO

CUENTOS