| La abogada
Mariana Amallo ha aceptado mi modesta sugestión
para comenzar a leer a Borges. En Buenos Aires (ciudad
famosa por sus librerías y su noche) existe el
mito extendido de que mucha gente ha leído a
Borges, como si fuera la gran cosa. Es verdad que mucha
gente ha comprado el libro, es verdad que mucha gente
ha posado sus ojos sobre las escrituras de Borges, es
verdad que ha habido incluso curiosos que se ha ido
hasta los apéndices bibliográficos de
las ediciones más caras para ver qué demonios
quería decir el autor, es verdad que muchos se
han fastidiado con él, por usar un español
preciosista, por inventar lenguajes y citas bibliográficas.
Pero Borges no es un autor para leer. Es para releer.
Y releer. Y releer.
Le prometo que si sigue mi consejo, se encontrará
leyendo el mismo cuento por cuarta o quinta vez, y descubrirá,
en la misma frase, asuntos nuevos que antes se le habían
pasado por alto.
Borges ha sido uno de los escritores más odiados
del mundo, y con razón. Umberto Ecco siente por
él (lo ha dicho) lo mismo que siento yo: la más
sincera envidia. Tiene un talento matemático
para la literatura, y hubiese sido el alumno favorito
de Flaubert, quien bregaba por "le mot juste",
la palabra precisa, estudiada, dicha a tiempo. Su origen
inglés le permitía verbalizar los sustantivos,
y sólo él pudo escribir "Sobre una
piedra negra he yugulado toros dispuestos al sacrificio",
o utilizar el adjetivo delante del sujeto y no parecer
pedante "...pude robar o mendigar, Yo, Marco Flaminio
Rufo...mi primera detestada ración de carne de
serpiente".
Pero también ha sido odiado por sus comentarios
políticos, siempre tan cercanos al orden derechista,
aún siendo afiliado al partido radical, en una
Argentina que se ha vuelto al parecer, para siempre
peronista, (aunque éso ya no quiera decir nada).
Ha sido odiado por haber sido condecorado por Pinochet,
y por entrar del brazo de Videla a una convención,
le fué negado el Nóbel por pedir para
los pueblos latinoamericanos "mil años de
dictaduras".
Me he documentado para ser el abogado de Borges. Si
estuviera vivo se reiría, él no necesita
abogados. He leído la biografía "Borges"
de Edwin Williamson y he comprendido que el autor se
ha compenetrado con el personaje de estudio, lo ha entendido
sin juzgarlo. Difícil sería conseguir
una biografía de Borges en español sin
algunos comentarios denostativos o virtuosos, Williamson
acierta a decir que Borges era un ciego que vivía
acompañado de señoras de la alta alcurnia
argentina, que le contaban el mundo según ellas
lo veían. Para ellas, que el obrero argentino
tuviera derechos era intolerable, que vacacionara en
los mismos lugares que los ricos, insultante. Borges
se crió con una madre controladora y manipuladora,
que deseaba que su hijo restituyera a la familia el
orden patricio al que hacía muchos años
no pertenecía, que murió tarde, y de quién
nuestro autor no se podía despegar. Tal es así
que cuando se
enteraron que la madre moriría, planearon que
Borges se casara para que alguien cuidara de él.
Era una persona tímida, encerrada en sus miedos,
con un sentido cínico de la realidad que es aquél
sentido que tiene toda persona que sabe mucho. Es normal
ser triste cuando uno comprende algunos de los órdenes
del mundo.
Además, pocos recuerdan que el autor, cuándo
se enteró de los desaparecidos por lo que los
militares llamaron tristemente "Proceso de Reorganización
Nacional", fué uno de los primeros en firmar
un petitorio para que el gobierno militar entregase
una lista de sus detenidos. Le podía haber costado
la tortura y la muerte. Los militares salvo raras excepciones,
son generalmente estúpidos, pero no tanto: sabían
que hacer prisionero a Borges equivalía a ponerse
en contra a todo el mundo que ya lo consideraba un genio.
Al volver del exilio en España, Perón
(su máximo enemigo) dijo que iba a aguantar todo
lo malo que el autor dijera de él, porque ya
estaba "viejito".
Luego, se me ocurre que preguntarle a un autor qué
piensa sobre la política es como preguntarle
a Maradona qué piensa sobre los sueldos de los
pescadores de Alaska. Nuestros políticos latinoamericanos
consideran que los jugadores de fútbol, los artistas,
los boxeadores, los cirujanos famosos, los abogados,
tienen que dar el ejemplo de rectitud que ellos no quieren
dar. No es así, es un error: lo mágico
de Maradona fueron sus años como futbolista.
Lo mágico de Borges es su literatura. Nada más.
Exigirle algo más a alguien que ya ha hecho algo
para siempre, o que durará más que su
vida, es, cuando menos, más propio de señoras
que se casaron jóvenes y ya no tienen de qué
conversar, (ergo que se creen con derecho a despellejar
a quién sea, con tal de mostrarse virtuosas)
que de personas que piensan.
Luego de ésta corta defensa del autor que más
admiro, les cuento: he hecho una lista para leer a Borges.
Tiene un orden que considero interesante para el adelantado
en las tierras de la imaginación borgeana. No
se trata de un orden hecho "a la diable",
he considerado que la literatura de Borges es tan ardua
que significa, para el lector latinoamericano, la comprensión
de unos cuántos lugares comunes argentinos en
algunos casos. Para leer al Borges de algunos libros,
(Evaristo Carriego, por ejemplo) más valdría
mudarse a Buenos Aires de 1940 e internarse en la vieja
Biblioteca Nacional, que ya demolieron. Me dirá
usted que desprecio su inteligencia; le diré
que no, que en lo más mínimo y de paso,
se lo probaré. Durante años he leído
que Borges hacía referencia a la calle Junín
sin dar más datos. Decía "Fuimos
a la calle Junín" y acto seguido "Y
yo me quedé tomando". O "En el Paseo
de Julio se vió multiplicada por los espejos".
Haciendo un poco de tarea investigativa, he dado conque
ésas eran las calles de los
prostíbulos en Buenos Aires. Ergo, si quiere
leer a don Jorge Luis, usted también tendrá
que hacer investigación.
Vió que le dije?
Es que Borges es un autor que invita a leer a otros
autores. Tiene la obsesión por autores latinoamericanos
e ingleses, y hace el cruel chiste de inventar citas
bibliográficas que no existen.
Bueno, finalmente, he aquí y con causas al lado,
la forma de leer a Borges que me parece la más
aproximativa, la menos dolorosa. Debería usted
empezar por:
1) Historia Universal de la Infamia: donde cuenta la
historia de Billy de Kid, del negrero Monk Eastman,
de la Viuda Pirata Ching, en fin, de infames famosos.
Al final del libro está agregado el cuento más
celebrado de Borges, el cuento que a uno le obligan
a leer durante el secundario en Argentina: Hombre de
la Esquina Rosada. Este cuento le parecera soso o poco
inquietante a quien desconozca o ignore el poema épico
nacional de Argentina, ésa especie de Illíada
sobre la delincuencia que se llama "Martín
Fierro", de José Hernández. Pero,
el resto del libro es fantástico.
2) Ficciones: éste libro necesitará de
toda su colaboración intelectual. Ha sido votado
por autores de todo el mundo (en 2000) junto a "Mme.
Bovary" de Flaubert y "Cien años de
Soledad" de García Márquez como uno
de los libros imprescindibles. Estoy de acuerdo en por
lo menos dos libros. En el tercero pienso, como Borges,
que cien años quizá son demasiados, hubiesen
sido mejor cincuenta, aunque el título no hubiera
quedado tan pomposo.
3) Luego de "Ficciones" ya no habrá
literatura cuesta arriba para usted, por lo menos, en
cuanto a Borges. Éso si, usted tendrá
que proseguir la investigación paralela, para
entender la información que Borges le da. El
tercer libro a leer es "El Aleph", que le
resultará un libro infumable si usted desconoce
a Homero (no Simpson, sino el otro, también ciego,
como Borges, que escribió "La Illíada"
y "La odisea"), si desconoce al Minotauro
y a Ariadna y a Teseo, si desconoce lo que luchó
el pobre de Averroes en su Al Andaluz tan mora, para
traducir las palabras "Tragedia" y "Comedia".
Tómese el trabajo, y verá que es un libro
espeluznante. Si quiere que la historia griega no sea
demasiado cuesta arriba, cómprese también
el amable librito de Francesc Cardona, llamado simplemente
"Mitología Griega". Es muy ameno, y
le ayudará a comprender mejor a los personajes
que se citan.
4) El que usted quiera. Luego de haber pasado por "El
Aleph" y haberlo entendido (lo que le costará
un par de lecturas, el que avisa no es traidor) usted
está preparado para leer cualquier cosa de Borges.
"El Libro de Arena", "El Informe de Brodie",
"Evaristo Carriego" o cualquier cosa que ande
al vuelo. Hay, también, para comprender al autor,
dos libros excelentes sobre entrevistas radiales que
le hizo el también escritor Osvaldo Ferrari,
llamados "En Diálogo" I y II (uno y
dos) , donde el autor opina sobre todo lo que conoce
y hace una fuerte autocrítica sobre sus propios
escritos. Si llega a fanatizarse, como yo, la biografía
que le hizo Edwin Williamson
también está bastante bien.
Para terminar, una anécdota que me contaron.
Estaba Borges parado en la avenida Callao, dubitativo,
esperando que alguien lo cruzara. Un hombre, peronista,
que lo detestaba, (como la mayoría de los peronistas)
se dijo para sí que lo ayudaría a cruzar
hasta la mitad de la avenida y que luego lo abandonaría
a su suerte. El hombre pues, lo toma del brazo.
- Lo ayudo a cruzar, maestro? - le pregunta.
- Muchas gracias - responde Borges.
Cuando iban llegando a la mitad, el hombre pensó
que para que su maldad fuera completa, antes tenía
que darse a conocer como peronista, como ángel
vengador de su partido. Dejarlo en medio de la calle
a merced del tránsito pero que el hombre viejo
supiera quién lo había abandonado y que
la última noticia, antes de la muerte, fuera
la peor: la de haber sido traicionado por el amable
señor que lo cruzaba.
- Mire maestro, yo soy peronista.
Borges pensó un segundo, y sonriendo le contestó:
- No se preocupe, m´hijo, yo también soy
ciego...
Demás no está decir que el mismo hombre
que quería matarlo, se hizo fanático del
autor. Borges no murió en Callao, murió
en Ginebra, asediado por la prensa argentina que quería
hablar con él para ver cómo era que un
hombre tan
viejo se había enamorado de una mujer tantos
años más joven que él. Los estúpidos
en serio nunca faltan: los que hacen la pregunta imbécil
para que otros imbéciles la compren.
Espero que disfrute su comienzo borgeano. Y si no lo
disfruta, mándeme un mail a pedrocar10@hotmail.com
. Yo le mandaré excusas para que vuelva a intentarlo.
Saludos
Pedro Carbajal
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