| Por qué
Mario Vargas Llosa hizo un libro tan bueno como "Pantaleón
y las Visitadoras" ? Se me podrá juzgar
de ignorante, diciéndome que éste autor
ha hecho muchos libros muy buenos, y que de hecho, fué
distinguido con el Premio Nóbel. Sacándome
la lengua, se me dirá también que "Pantaleón..."
no es tan bueno como "La Ciudad y los Perros"
y "La Fiesta del Chivo". Diré que tienen
razón, pero éste es el libro más
amigable de nuestro amigo peruano. Por lo menos, de
los que he leído yo. Me faltan, de sus grandes
obras "La Tía Julia" y "Conversación
en la Catedral". Ya me haré un tiempo.
Pero vamos a ocuparnos de "Pantaleón y
las visitadoras". Con dos películas hechas,
una de capitales españoles y argentinos, uno
sabe ya que el libro tiene que ser bueno. Es un poco
más que éso: es divertido. Pantaleón
Pantoja ha sido recientemente ascendido a capitán
del Ejército Peruano. Es un hombre pulcro en
su forma de vestir, ordenado en su forma de dirigirse
a los superiores (e inferiores), nada vicioso y obsesivo
a tal punto de limpiarse los zapatos antes de salir
a embarrárselos en las maniobras militares. Está
casado, vive con su madre y su esposa.
De vuelta de su última misión en Chiclayo,
la superioridad le otorga el galón de capitán
por los servicios prestados y de paso, cobrándose,
le encarga la misión más difícil
de su vida. En la selva amazónica, los soldados
enfervorizados por la falta de contacto venéreo,
se están violando a las vecinas y no respetan
a nadie, incluidas las abuelas. Es necesario pues, crear
un servicio de prostitutas que contenga las ansias amorosas
de los soldaditos de la patria. Pantoja debe pues, crear,
de la nada, ése servicio y para ello debe dejar
de lado su vida militar, y convertirse en lo que en
diversos lados se llama de diversa manera (elija usted
la suya) cafishio, cafiche, fiolo, cafiolo, ochocuarenta,
pimp, vale decir, en guardián de las prostitutas.
Al mismo tiempo, en ése convulsionado rincón
del planeta, un falso mesías se arroga el derecho
de decidir cuándo es el fin del mundo, y ocasiona
algunos problemas por llevar al pueblo a la estupidez
más arrogante. Así pues, el pobre Pantoja
tendrá que organizarse para liar contra los pueblerinos,
que lo consideran un demonio, contra un locutor de radio
cuyo personaje es y será para siempre en mi cabeza
el actor que lo representó en la película
de 2004, contra la curia militar y la de afuera, y contra
algunas prostitutas.
Es la vieja historia del cura, del santo, del prolijo,
metido contra su voluntad en un burdel. Pero es una
historia contada con recursos extraordinarios que no
a todo el mundo le salen bien: cartas personales de
un personaje a otro, partes militares, extractos de
un programa de radio. He elegido éste libro para
comentar porque estoy cansado de escuchar que la literatura
es aburrida, en éste caso, es fabulosa y vívida.
Saludos
Pedro Carbajal
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