| "Sin
Noticias de Gurb"
de Eduardo Mendoza.
Un libro para aquellos que aman viajar.
Un amigo mío, Daniel Pombo, un bon vivant argentino,
que tiene la rara cualidad (que ya no se ve por muchos
barrios) de tratar con idéntico respeto al servicio
doméstico y al rey de Francia, me ha sugerido
leer éste libro. Le pedí que me lo vendiera
un poco, que me lo hiciera más atrayente para
leerlo. Me dijo que no podía, porque era un libro
pavote, pero que él encontraba fabuloso que fuera
pavote. Y que lo leyera, que iba a ver que estaba en
lo cierto.
Me regaló el libro y lo dejé madurar
dentro de mi valijas. Cuando me mudé y cambié
de país, el libro estaba dentro de la valija
y me dije que llevar algo que un amigo tan querido me
había dejado, me servía como amuleto.
Lo dejé adentro de la valija, puse desprolijamente
la ropa en ella, la cerré y la volví a
abrir en Montreal.
Quién ha vivido un tiempo en otros países,
sabe que el desconcierto es siempre aquello que ataca
al viajante. No estoy hablando de los turistas que viven
encerrados en una ciudad y van a encerrarse a otra,
haciendo un tour. Estoy hablando de los verdaderos viajantes,
aquellos que aún sabiendo el idioma local, saben
que a veces, decir una vocal demás en una palabra,
equivale a que todo el tren se dé vuelta y te
mire. Leer a Mendoza me dió la tranquilidad de
poder reírme de mis propios errores, porque yo
también era alguien que estaba inspeccionando
la vida de una comunidad totalmente distinta a la mía.
Así vive Gurb. Pero, no le importa. Con mucha
más responsabilidad interespacial vive su compañero.
La historia es ésta: dos extraterrestres aterrizan
mal y pronto en la tierra. Más precisamente,
en Barcelona. El compañero de Gurb, el jefe,
el que manda, el que cuenta la historia, manda a Gurb
tomar la forma de Martha Sánchez (supongo que
con las formas que tenía en la época de
su hit "Desesperada", aquel que cantaba sobre
una cama en forma de corazón, o sea, hablando
entre hombres y que me disculpen las lectoras, cuando
estaba como un tren), y a salir a explorar el mundo.
Luego de unas horas, el jefe se da cuenta que Gurb no
planea volver, y sale a buscarlo.
Este libro tiene imágenes de vaudeville. Tenía
razón don Pombo, es un libro pavote, pero es
un libro pavote y divertido. Copio un párrafo.
09h Atravesando la avenida, me arrolla un opel corsa,
patente tal, modelo tal.
09h05 Me arrolla una minivan.
09h08 Me arrolla un camión de helados. Este último
hace que se me desprenda la cabeza.
09h15 Lavo la cabeza en la fuente de la plaza. Aprovecho
para estudiar la composición química del
agua del lugar. El scan determina que está compuesta
de oxígeno, hidrógeno y caca.
Son chistes pequeños, continuos, gratos, naïves.
Dan gusto. Si usted quiere reírse imaginando,
le sugiero que busque este libro. Y si usted planea
darse una vuelta por otro país donde la gente
se ríe de usted porque anda buscando un baño
con bidet, no dude en llevárselo, como talismán.
Aunque no crea en ellos.
Pedro Carbajal
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