| "Descanso
de Caminantes" (diarios íntimos)
de Adolfo Bioy Casares.
Hace algunos años escuché una anécdota
de Bioy Casares. Estaba él, vistiéndose
luego de una tarde de amor con una amante, cuándo
ella le preguntó si alguna vez había escrito
sobre los amores que compartían, al menos, en
un diario íntimo. Bioy Casares le respondió
que sí, pero que para evitar que fuera identificada
por alguna mano ajena que leyera su diario, le había
cambiado el nombre por un símbolo. O sea, cada
vez que se refería a ella, escribía algo
como "Esta tarde me ví con la gran escritora",
sin nombrarla. La amante le exigió que la nombrara
con nombre y apellido. Esa dama de grata memoria fué
la escritora mexicana Helena Garro.
Sea porque nos caen simpáticas las damas que
acceden a ser amantes, sea porque la prosa de Bioy nos
parece menos buena que su diario (mis disculpas a los
fanáticos que no lo han leído), sea, en
fin, porque a veces a nosotros también nos gusta
el chimenterío del pueblo, he comprado el libro
antes de partir de Buenos Aires. Lo había tabulado,
gordo y de tapas duras, desde mi lejano puesto de cliente
indeciso y hambriento de libros nuevos, y decidí
darle otra oportunidad a Bioy. Siempre doy segundas
y hasta terceras oportunidades a diversos autores. Le
di tres a Herman Hesse: no supo aprovecharlas.
Nuestros pueblos latinoamericanos padecen al millonario
dueño de la Estancia. No es lo único que
padecen, pero Bioy era uno de ellos. Millonario, Playboy,
elegante, jactancioso, ácido y bastante egoísta
son algunas de las palabras que lo describen, pero no
todas. Era simplemente un ser humano en un rol, y lo
jugó bastante bien: éso nos cuenta su
libro. Por éso es un buen libro. Nos habla de
la desventura del millonario latinoamericano que por
no estar involucrado en el gobierno de facto, pierde
estancias. Nos habla de las amantes a las cuales no
soporta ya, pero hay veces que las extraña. Nos
habla de lo duro que es envejecer, sobre todo cuando
se ha tenido todo. Cuando se ha sido consagrado, galardonado,
celebrado, aunque él mismo suponga que es simplemente
porque Borges había muerto y porque Sábato
era de otra estirpe, distinta que él.
Nos habla de un hombre que ve, durante el Proceso Dictatorial
argentino, de cómo mataron un hombre a sus pies.
Nos cuenta desde la mente de un millonario, de un poderoso,
cómo se ve una Argentina que cambia durante cincuenta
años. Nos habla de un ateo fanático de
los santorales.
Sufre, al igual que todos. Al igual que usted y que
yo.
Es el libro más largo de Bioy Casares. Bioy
Casares es el personaje que escribe sus memorias tratando
de imitar a Casanova, su modelo. No es tan grato como
las memorias de Casanova (la película de éste
tampoco es grata), pero es una buena autobiografía,
un poco anárquica, un poco desordenada, como
corresponde a los libros que se escribieron durante
tantos años.
Pedro Carbajal
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