|
Escena 1 > Una
empresa, en la Antesala del Director General. Una Secretaria
mira nerviosamente cada tanto la pantalla de la computadora
y tipea. Un caballero vestido de traje (El Cliente)
espera en unos bancos a los costados. Al fondo, a la
izquierda, un mutis.
(suena el tel)
Secretaria: Servicios Sociales para la mejor calidad
del ciudadano. Si, vendemos teléfonos celulares.
Sí, tenemos de todas las marcas y precios. No
me diga eso, porque no lo recuerdo
no me diga eso
no
¡¡Ay,
boludo, eras vos!! No me hagás esos chistes
.casi
me muero
¿Cómo me vas a preguntar
con quién me acosté anoche?
Un beso. Chau.
Cliente: Señorita, ¿falta mucho para
que me atienda el señor Director General?
Secretaria: Un momentito
(toca un comunicador
invisible para el público, porque está
ubicado detrás de la PC) Señor Brossone,
el señor
Cliente: Pataleta
.
Secretaria: El Señor Ataque de Hígado
está aquí. ¿Lo hago pasar? Correcto,
señor.
Pase señor.
Cliente: Uh, menos mal
ya hace un buen tiempo
que me tenía esperando.
Secretaria: Con respecto a eso
.no era que él
lo tenía esperando
era que yo no le había
avisado. Discúlpeme
me matan con este trabajo
gano
tan poco.
(Pataleta está por ingresar a la oficina del
Director, mientras la Secretaria saca un champagne,
y lo pone sobre la mesa. Saca un balde hielera, acomoda
el champagne de costado sobre el hielo y )
Secretaria: ¡¡Sí, por fin, viernes!!
(Con un control remoto apunta a una pared. La música
empieza. Se saca los zapatos y pone las patas arriba
de la mesa. Tiene una actitud colectivera, se rasca
la panza, se mete un dedo en la oreja. Salen Pataleta
y Brossone. Pataleta la mira extrañado. Finalmente
se sirve un poco de champagne al tiempo que salen Pataleta
y Brossone.)
Brossone: ¡¡Señorita!! ¿Qué
es esto?
Secretaria: (escupe el Champagne) Esto es una porquería,
señor
esta cosecha
ah
si yo le
contara. No tiene el agradable sabor frutado que debe
tener un demi-sec. Tiene un sabor chato, metálico,
ausente de poesía. De ninguna manera voy a permitir
que la bodega de la empresa que usted manda tenga champagnes
tan malos.
Brossone: Correcto señorita. Señor Pataleta,
lo acompaño hasta la puerta. (lo acompaña
a mutis y vuelve). ¿Llegó la carta que
estaba esperando?
Secretaria: eh
no se habrá enojado, ¿no?
Sí, llegó.
Brossone: Es imposible enojarme con usted, señorita.
(Lee la carta) Este es un día magnífico.
Secretaria: ¿Le vendió mucho celulares
a Pataleta?
Brossone: No, señorita. Ahora que lo recuerdo,
no sé cuál es su nombre. Nunca me acuerdo
del nombre de nadie. ¿Me diría su gracia?
Secretaria: Yo soy bastante buena tirando dardos.
Brossone:
cuando le preguntan su gracia
quiere decir su nombre no le están
preguntando qué hace bien
por eso no me
acuerdo nunca de los nombres. Una vez le pregunté
a mi chofer cuál era su gracia y
me respondió tirarme pedos en la bañera
de su casa.
Secretaria: Ah, Sabrina me llamo
Sabrina.
Brossone: Sabrina
desde hoy le pido disculpas,
Sabrina, porque lo que voy a hacer seguramente va a
tener incidencia sobre usted.
Secretaria: (horrorizada) ¡¡Me va a rajar!!
¡¡Me va a pegar una patada en el tujes y
voy a aterrizar de nuevo en la calle!!
Brossone: Señorit
Sabrina. No, Sabrina,
no la voy a echar, aunque tengo causas justificadas
para hacerlo. De plano, esta es la segunda vez en el
día que la encuentro intentando emborracharse
en mi presencia.
Sabrina: (bambi) Y sí
Brossone: Luego, hace esperar durante horas a los clientes
en esta sala de espera. Muchas veces, si yo no salgo
de mi oficina, no me entero que hay gente que quiere
comprarnos productos o servicios.
Sabrina: (bambi) Y
sí.
Brossone: Y tan luego, lo peor de todo. Yo no sé
de donde carajo sacó usted que nosotros vendemos
celulares.
Sabrina: (ídem) Y
.s
¿no vendemos
celulares?
Brossone: No.
Sabrina: ¿qué vendemos?
Brossone: Computadoras.
Sabrina: Ah
computadoras..
Brossone: Sí. ¿Qué sabe acerca
de las computadoras?
Sabrina: (guitarreando) Las computadoras son el futuro
En
el futuro, nos vamos a expresar con computadoras.
Brossone: Bien
Sabrina: (canchereando ya) Son como unos televisores
con unos cosos al lado.
Brossone: Bien. Está absolutamente probado por
qué debería echarla, Sabrina. Pero no
lo voy a hacer.
Sabrina: Ah, ¿no?
Brossone: No, Sabrina. Me voy yo. Dejo la empresa en
manos de mi familia, hasta que me decida a venderla,
o jugármela al Casino, o yo que sé.
Sabrina: ¿Le gusta el escolaso?
Brossone: No.
Sabrina: ¿Entonces?
Brossone: Estoy bastante harto de esta vida. Estoy
bastante harto de vender computadoras. De decir siempre
lo mismo. De hacer siempre lo mismo.
Sabrina: No se caliente, Don. Por lo menos, usted está
podrido en plata.
Brossone: Si, pero llega el momento de la vida donde
uno se da cuenta que la plata no se puede comer.
Sabrina: Ah, pero se puede ayudar con la plata.
Brossone: Claro que se puede ayudar. Yo ayudo tanto
como puedo. Pero ni esta empresa, ni la ayuda, ni el
señor Pataleta, ni su champagne, ni nada que
pase por estos días por mi vida me hace cambiar
de parecer. Me voy, Sabrina. Me voy a hacer mi vida.
Sabrina: ¿Quién dijo que acá adentro
no puede hacerla? Si hay un montón de gente que
tiene plata, que está casada, que vive feliz.
Brossone: Nómbreme a uno.
Sabrina: Bueno..yo no sé de gente con plata.
Yo no sé de prácticamente nada, señor.
Pero usted debe tener familia, hijos.
Brossone: Tengo familiares. No tengo esposa, no tengo
hijos. No hice nada de mi vida más que esta empresa.
Y sí, esto es un suicidio. Me estoy matando.
Me estoy yendo de la empresa, que es lo único
que tengo.
Sabrina: Pero
¿Adonde se va?
(entra un tipo vestido de traje, con un maletín.
Pregunta cómicamente)
Tipo: ¿Acá venden celulares?..
Sabrina y Brossone: (los dos juntos) No.
Tipo: Bueno
(se va)
Sabrina: ¿Adonde se va?
Brossone: A encontrar mi sueño de chico.
Sabrina: ¿Le puedo preguntar cuál era?
Brossone: Se va a reír. Bueno, no importa. Yo
ya no soy su jefe. Yo quería ser un super héroe.
Uno de esos que escalan paredes, que atrapan criminales,
que defienden la justicia. Uno de ésos que tienen
superpoderes, amadas, que son los más inteligentes,
los mejores, los más humildes. Yo siempre quise
ser un súper héroe, Sabrina. Pero nunca
pude, porque tuve que trabajar desde muy chico. Vendía
huevos por la calle. Y así me fui empleando,
fui juntando plata lentamente, y me puse esta empresa
que hice crecer con trabajo, con el sudor de mi frente.
Pero nunca tuve tiempo de ser chico. Nunca tuve tiempo
de ser superhéroe. Nunca tuve tiempo de sufrir
un desengaño amoroso. Nunca tuve tiempo de ser
yo. ¿Entiende?
Sabrina: (que escucho seria a Brossone) Bien, bien
(se
empieza a cagar de la risa mal, se tira al suelo) JAJAJAJAJAJAJAJA
.me
muero..súper héroe. Que hijo de puta
.
Brossone: ¿Ve? Por esas risas yo abandoné
mis sueños. Muchas veces se me rieron en la cara.
Y me importó, mucho. Entonces dejaba de soñar
que escalaba paredes, que perseguía criminales,
que vivía una vida de aventuras, y volvía
a los balances de sumas y saldos.
Sabrina: Disculpe que me haya reído, ¿no?
Pero es muy gracioso.
Brossone: No tengo que disculparla. Yo sé perfectamente
que es gracioso. Incluso, más que gracioso, ridículo.
¿Pero sabe qué? Es mi ridiculez. En una
de esas, en medio de mi ridiculez, consigo algo que
necesito
Sabrina: (riéndose todavía) ¿Y
se puede saber qué necesita?
Brossone: Sentirme vivo. (Sabrina cambia su cara de
risa. Se queda impávida y dura al lado de su
escritorio.) Bueno, Sabrina
me voy a casa. Desde
el lunes esta empresa estará regida por mi sobrino.
Espero que tenga suerte con él. Como consejo
le digo: Aproveche el fin de semana para saber todo
lo que necesita sobre computadoras. Sobre mi escritorio
hay una lista de precios, baje a los almacenes y pregunte
para qué sirve cada cosa. Anote. Aprenda. En
una de ésas, le sirve para conocer la diferencia
real entre las computadoras, los celulares y los televisores.
(le da un beso en la frente) Hasta luego.
(cierre telón del primer acto)
SUBIR
Volver
a TEATRO
|