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No hay sonidos de tangos apasionados en la calle.,
Es de madrugada. La tímida prostituta duerme,
Su sueño de esperanzas,
Buenos Aires te va a comer el corazón, mañana,
Cuando despiertes y la ceguera por comer y comprar,
Por tomar y brindar, y por no convidar, te coma el alma.
Yo, yo y mil veces yo, también, tampoco he entendido,
El funcionamiento extraño de los mendigos,
De los que piden un peso para morfar,
Uno para el paco, uno para comprar leche,
Uno para el voto, uno por el hallazgo
De los huesos de Cicerón,
Uno por los que han pecado,
Uno, por el pecado.
No hay sonidos de besos apasionados en la calle,
Es de madrugada, a esta hora guardamos
Las pretensiones más agudas bajo siete llaves,
Duermen su sueño injusto las pretensiones intelectuales,
Porque el pobre, y el rico, y el avaro, y el injusto,
Y el marica, y el político y el paralítico,
Y el abogado, y el discapacitado,
Y el doctor que me ha aconsejado
Dejar de fumar,
Y el esclavo, y el esclavo que se cree libre,
Porque domina a rajatabla las leyes del mercado.
Y el que no sabe que es sabio y se cree profano,
y el profano que cree que se ha mudado
Al barrio carente de afecto de los sabios,
Y el que tiene espíritu mundano,
Y el que le reza a un Dios de madera,
crucificado, y el que le reza a un Dios de barro,
Y el que le reza a San La Muerte,
Antes del próximo atraco,
Y el preso, y el obstetra, y el pedófilo
Y el proxeneta, y el filósofo solitario
Sentado en su nube de problemas reales-inventados,
Y el mujeriego, y el borracho que no adivina el camino
Que lo llevará a su muerte, pisado por un auto,
Y el ciego que se flagela día a día sin
darse cuenta
Lo potente que es su olfato, lo infalible de su tacto.
Y el marinero, y el pudiente que no puede dejar de cagarnos,
Y el que toda la vida ha trabajado esperando de la vida
Tener un mejor trato,
Y yo. Y vos.
Y el suicida. Y el que va a ser suicidado.
Y el que duerme tranquilo sin saber que va a morir hoy.
Y el que se interpone entre vos y el millón de
dólares
Que siempre has soñado.
Y tu jefe. Y tu subalterno, tu casero, tu empleado,
Tu amante favorita y aquella que has olvidado,
Y aquella que no dejas de recordar,
Luego de haberte casado.
Todos nos parecemos en los sueños.
Todos somos iguales, a la hora de la cobija,
Tengamos o no un beso de despedida, un ticket de salida,
Una aduana de cariño antes de sumergirnos en
esa olla de nada,
Donde se precipitan las marañas de lo confuso,
de lo infame,
De lo imprevisto. Donde se reciclan los restos diurnos.
Donde el lavarropas de la realidad juega su juego más
sucio.
Donde, cuando te levantás, perro carente de afecto,
(aunque te acaricie todo el mundo), escupís tu
resto de humanidad
Al inodoro, y meas el reciclaje de tu sistema digestivo.
Donde, cuando te levantás y mirás tus
dientes
Seguir su propio proceso corrosivo, su luna de mierda
con la muerte imprecisa que te viene a buscar todos
los días,
Incluso cuando estás vivo.
No entiendo. A todos nos pasa lo mismo.
A todos nos quema el corazón, nos pegan los mismos
látigos,
A todos nos espera el justo castigo por ser una y otra
vez,
Nosotros mismos,
Aquella copia absurda hija de la televisión y
el periodismo.
No entiendo ese peso.
Sea para el paco, la leche, o el vino de los padres
Que se rascan los sagrados huevos
Que engendrarán otros hijos.
No entiendo qué organización es capaz,
De matar a sus propios hijos.
Hitler ha triunfado, no hay duda,
La selección natural mata al más débil,
Enriquece al que se quiere comprar el Partenón
En cuotas a veinte siglos.
El problema es que el débil no desaparece,
Vive en Buenos Aires. Yo lo ví,
a pocas cuadras de Corrientes, donde fuimos
la vez pasada a divertirnos
(no tiene nada de malo salir a divertirnos).
El débil estaba ahí. Durmiendo en la vereda
De Bartolomé Mitre y Saénz Peña,
camino hacia Cerrito.
Cuando lo sacaron, lo expulsaron, me alegré
Dije: no hay más débiles,no hay más
penas,
No hay más culpas, ya no veo lo que sucede.
“Ojos que no ven. Corazón que no siente”.
Y me fui, tan tranquilo, tan distante, porque
“la culpa es de ellos, que hacen hijos”
Como si tener pija es no tener deseo.
Como si tener concha es tener un agujero
Donde cabe la meada, la menstruación,
El diez por ciento de la herencia,
El manejo de las hipotecas,
El manejo económico de los besos.
Deberían anunciar “Cuídese el agujero”
No recordé, en ese momento, lo que ahora recuerdo.
Que yo podría estar ahí si una serie de
sucesos,
Mínimos, imprescindibles, nimios, pequeños,
Silenciosos, que no alteran el orden del universo.
Yo podría ser ése débil.
Soy el débil de otros, de otro cuento,
Soy Alicia en el país donde buscan al Conejo
Para meterlo en la cacerola y hacerlo
Estofado para comerlo y anunciar
“Hoy comí ciervo”.
Yo podría estar y no estoy. Y no me siento
Mal porque podría estar y no estoy, me siento
Atrapado, ahogado, hecho una basura,
Porque mi hermano se muere, ahí
A metros de donde yo estoy viviendo.
Porque mi hermano apareció, ahí,
de nuevo, el débil, (por supuesto)
con otra cara, sin otra ropa, con otros gestos,
en otra calle, esta vez, también, durmiendo
en los tirajes del subte, para sentir calor,
para sentir amor, mientras está durmiendo.
Para sentir lo que sentimos vos y yo
Mientras estamos durmiendo.
Porque mi hermano, sea para lo que fuere,
Me volvió a pedir un peso.
Comienza a amanecer en Buenos Aires.
Ya no existe el silencio.
Hay ruidos a besos apasionados en la calle.
Son ellos.
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