Pedro Crabajal > ESCRITOR
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EL POEMA ©

Pauta, poema, madrugada, alquiler,

vendible en cuotas, como tanda publicitaria,

el robo, las líneas cubiertas de versos ajenos.

Testigo encubierto de Jehová, mercader de revistas,

mensaje subliminal de la concha y los dedos,

Pizza por métrica, sin aceitunas ni aceite de oliva.

Poema de seis líneas y varios agujeros,

punta por puta en la punta de los versos,

puebla por niebla por camino de Damasco,

por la siembra del campo anegado,

por cajones de cartón, donde seremos enterrados

nosotros los inmortales que vivimos del pasado.

Versos que son prostitución de la mente,

que son trabajo y son fieles amigos de lágrimas ajenas,

versos que pagan el asado del domingo,

la silente silueta salvaje de un sábado,

la cena en la casa del embajador,

la cama, el sexo, la nocturna borrachera y la barba.

Versos que son excusas, porque yo

amo al poema y odio al poema que me hace ser

quien soy y no soy, porque cuando escribo

soy yo y soy otro, tan distinto de mi mismo,

Como cuando rompo un cántaro de agua nueva

de un solo golpe con una guitarra electrica,

que no sé tocar.

Versos que son diamantes en bruto, vendidos por gitanos,

versos que no se distribuyen ya, de mano en mano,

versos como pueblos alejados, telas de araña

de líneas que arman el poema con palabras.

Porque yo amo al poema y odio al poema,

porque conquista, mata, acerca, inventa, llora,

porque masturba, lame la piel, moja la entrepierna

porque desperdicia, lamenta, escupe, entretiene,

porque transita el camino que niega y bebe y vomita,

porque el poema es la ciudad y es el poblado

y es el muerto enterrado que no ha sido nunca enterrado.

Por eso amo-odio al poema. Porque inventa lo posible,

incluso, lo que está inventado.




EL POEMA .
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