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A Jorge y a Norma
A ver...Si es mi cuerpo el que goza y mi alma la que
ama...¿qué tiene de malo que yo viva con
una travesti ?
Con las palmas juntas, sudadas, el pelo arrebatado,
los ojos anhelantes de respuestas, Luciano miraba fijamente
al Padre Mario. El padre tenía sesenta años,
y estaba harto de muchas cosas, entre otras, de los
creyentes que no sabían mentir. Luciano, hombre
de cuarenta y ocho, de manos curtidas y camisa planchada
al estilo militar, dueño de varios puestos en
mercados de verduras y varias casas de ropas para gordos
(su talento innato le había enseñado a
diversificar sus negocios) buscaba la respuesta espiritual
desde hacía varios meses. Había pedido
una confesión cara a cara, sin confesionario
de por medio, con su sacerdote de siempre en su iglesia
de siempre.
_ No sé si tu cuerpo goza y tu alma ama, hijo
mío. Sólo noto que tu alma duda.
_ Mi alma no duda del amor, Padre Mario. Dudo de otras
cosas : principios que me inculcaron desde chico, valores,
me dicen que estoy en el camino equivocado y eso me
tortura. Mi amor sin embargo, me dijo que estoy en lo
correcto.
No hay muchos creyentes los lunes a las nueve de la
mañana. Una pareja, a unos diez metros de distancia,
permanecía cerca de San Cayetano ; ella tocaba
el pie del santo y murmuraba una oración que
el Padre Mario adivinó un Rosario. Él
mira y se sonríe de la crédula incredulidad
de su pareja. El parece más joven que ella y
también parece no tener problemas por eso. El
Padre Mario se distrajo de su tarea de redentor de almas
particulares por un minuto ; la visión de esa
pareja le trajo un recuerdo : hay gente que va a la
iglesia y no hace preguntas estúpidas. Esos
dos seguro que no están casados y mantienen regularmente
un negocio carnal...ya va siendo hora que la gente se
dé cuenta que a la Iglesia le importa un carajo
con quién se acuesta uno, mientras se guarde
bien el secreto. Miró un segundo su sotana
un poco arrugada. Un ligero tirón azotaba las
espaldas del Padre La cama, ese lugar inmundo
que paraliza países y religiones...A veces me
gustaría que Cristo se hubiera acostado con alguien....yo
no tendría estos problemas...Un travesti ahora,
por Dios ! !.. - pensó el Padre. Miró
el rostro de Luciano y respondió utilizando un
argumento que se conocía de memoria y en el cual
ya no creía :
_ Hijo mío...El Señor, en su maravillosa
grandeza, te creó hombre. Y disculpa si mi lenguaje
es rudo o severo, pero también creó hombre
a tu compañera. Medios artificiales la transformaron
en la figura que tú crees amar : tinturas, apliques,
ropa de mujer. Ella no es una mujer...
_ Ya lo sé, padre.
_ ...no me interrumpas, por favor, hijo mío.
-amonestó el Padre Mario- Si te encontraras con
ella tal cual es tu alma no se vería conmovida
por el amor. El Tentador ha mordido tu carne y has pecado,
lo que has visto es un hombre disfrazado de mujer, y
la lujuria de poseer a ese hombre te ha debilitado el
espíritu...Arrepiéntete hijo, y serás
salvado. Recuerda las palabras de nuestro señor
Jesucristo : Aquél que se arrepintiere, tendrá
lugar conmigo en la vida eterna...
_ Padre, yo no quiero arrepentirme. Creo que lo que
hago no está mal, sin embargo, siento culpa.
_ Si no es así, ¿Por qué estás
aquí, buscando consejo ?
_ Porque todos me dicen que lo que hago está
mal, y sin embargo mi corazón me dice que está
bien...
_ Hijo Mío : Si tu corazón estuviera
seguro no estarías aquí....
Luciano quedó cabizbajo un momento. La pareja
se retiró. El Padre Mario solía preguntarse
a veces por qué sus hijos espirituales no eran
iguales, por ejemplo, a esos que se acababan de retirar
: Una oración, una limosna y listo, en el caso
de necesitar misa vendrían, no preguntarían
demasiado y se irían. Si la respuesta no les
gustaba, el Padre daba por seguro que se seguirían
acostando, no iban a parar el tren de su vida porque
un cura dijera... El Padre detestaba a los adulones
y a los fanáticos casi tanto como a los comunistas.
Miró en derredor, y a través de las ventanas
de la Capilla descubrió una mañana despareja
: los vidrios del este mostraban un cielo diáfano,
libre de nubes, que iluminaban la cabeza de la imagen
de la Virgen del Cobre, regalo de su Santidad, Monseñor
Aguirre, luego de un viaje por la contaminada espiritualidad
de la isla de Cuba. Las ventanas del oeste mostraban
una sombría claridad, tal que el Padre Mario
creyó que iba a llover. Miró el rostro
de Luciano, cabizbajo, le apoyó la mano en el
hombro y reparó un segundo en el mentón
escondido : las líneas laterales de la boca de
Luciano se contraían, como la de un chico haciendo
pucheros. Repentinamente, Luciano alzó el rostro
y dijo :
_ Consulté psicólogos que me dicen todo
el tiempo que estoy desafiando a mi familia, porque
si hay algo que se prohíbe en mi familia, eso
es una
travesti. Mi vieja me gritó que prefería
que fuera ladrón, antes de verme al lado de esa
carica, no sé si le dijo caricatura
o marica. Como supone, tomé a Romina del brazo
y me fuí, y ella estaba llorando, pobrecita.
Sin que ella se enterase pasé por lo de un curandero,
que me dijo que el amor es el amor y que contra eso
no se puede y lamenté no haber ido con ella.
Al tiempo la pregunta me volvió a surgir : Fuí
a un rito umbanda, me hablaron de un trabajo de mi ex
mujer y un tipo alto y rubio que me detesta. Perdí
el laburo porque cagué a trompadas a mi jefe,
hablando en criollo, que es alto y rubio. Y cada vez
que busco una respuesta sobre si estoy equivocado o
no, recibo la misma estupidez : una o dos frases vacías,
parecidas a una norma : Déjela, continúe
con ella, venga el domingo y traiga cien
pesos ...necesito encontrar sinceridad en alguna
parte. La pregunta, mi pregunta es : ¿Está
mal acostarse con un tipo que usa tacos ? ¿Me
voy al infierno o no ? ¿Puedo vivir en paz o
no ?
- La paz te la brindas tu mismo, hijo mío. La
paz habita en tu corazón, al igual que la guerra.
Si no sientes paz, es porque...
Luciano lo detuvo. Una nueva pareja entraba a la Iglesia
y tocaba la mano libre de la Virgen del Cobre. El Padre
Mario fingió oír lo que le decía
Luciano, pero estaba feliz viendo a la nueva pareja
junto a la Virgen : al ser tan extranjera, no tenía
muchos adeptos. Debían ser cubanos. El padre
pensó con terror en Changó y Obatalá.
La cara de desesperado de Luciano lo trajo a la realidad.
- ¿Pueden parar todos de una buena vez con las
fracesitas célebres y ayudarme ? Escúcheme
bien : Soy un tipo rico, nacido en la nada y criado
en la nada. Con diez años, repartía diarios
durante cinco horas, desde las cuatro de la matina hasta
las diez, andaba revoleando diarios encima de los paredones.
Laburé siempre y siempre ayudé : a Dios,
a María Santísima, a los pobres. Me casé
y me fué mal, cumpliendo todos los preceptos
que dicta la Santa Madre Iglesia y los valores que me
impuso mi familia : ella virgen, yo virgen, los dos
de blanco, parecíamos y fuimos dos muñecos
de torta, manejados por lo que siempre nos enseñaron.
Los hijos no vinieron, por un simple hecho : hacer el
amor con mi ex mujer era más difícil que
encontrar un trébol de dieciseís hojas.
Ella desconfiaba del placer, o quizá yo nunca
llegué a hacerla gozar como mujer. Decía
que el placer era malo y desgastante, que sólo
había que tener encuentros para tener hijos.
Para que vea que no le miento, escuche esto : estuve
una semana para poderme acostar con ella ni bien nos
casamos. Bah, ya que estamos en el tren le digo todo
: la tuve que convencer que íbamos a tener un
hijo lo más pronto posible... Pero al final no
tenía sentido : la que usted dijo que era la
compañera que Dios eligió para mí
no me amaba. Simplemente, quería tener un hijo
conmigo y parte de mi plata, pero no quería saber
nada de mí. Después de tres años
de aguantarle las locuras, me separé, y como
es una orden de la Iglesia para los separados la cumplí
: dejé de comulgar con la comunidad, aunque nunca
entendí el por qué. Me pareció
idiota, porque mi amor por Dios no cambió nunca,
aunque por ahí el amor de Dios para conmigo sí
cambió. No lo entendí y no lo entiendo,
pero no pregunté nunca nada y me sometí
a la volutad de Dios, a los valores y a las reglas.
Ahora, precisamente ahora, quiero entender y preguntar....Mire,
me encontré con Romina hace seis meses en la
calle, al tiempo fué a vivir conmigo y la llevé
a mi casa para que la conocieran y todo el mundo me
dió vuelta la cara, salvo mi abuela, que dijo
que es preciosa y no se dió cuenta nunca que...bueno.
Si se llega a enterar, creo que se muere, aunque a lo
mejor no le importa nada. Yo creo que cuando llegue
a viejo, nada me va a importar. En fin...Cuando quise
hablar con usted, me negó la palabra, ofendido,
a mí que nunca le traje problemas porque hice
siempre mi vida en silencio...mi vida privada, digo.
De hecho, solo le traje satisfacciones a esta iglesia,
porque además de las ofrendas hice donaciones...
Después que usted se negó a ayudarme dándome
una respuesta clara a mi pregunta, anduve por los umbandas,
por los evangélicos, por los psicólogos
y por todos los charlatanes que existen. Mis amigos
me dejaron por estar saliendo con un travesti, y ¿sabe
qué ? No los extraño....Pero sí
quisiera saber si estoy haciendo mal amando a una persona
de mi mismo sexo. Si ella se operara en Chile...¿seguiría
siendo pecado ? Porque en Chile a uno le cambian la
documentación, ¿vió ? Si ella fuera
legalmente mujer y yo me pudiera casar con ella...¿seguiría
siendo pecado, padre ?
- Hijo, ella no puede concederte el verdadero valor
para el cual ha sido construido la mujer : Ser madre.
Sin esa cualidad maravillosa, la mujer sería
un ser maligno e inútil. Pero el Señor,
que todo lo conoce y todo lo vé y ha sido el
creador de todo, le ha dado el inmenso valor de concebir
vida. Te alabamos, oh, Gran Dios, porque en tu inmensa
sabiduría...
Luciano no tenía ganas de escuchar alabanzas.
Buscaba soluciones. Ya conocía las alabanzas.
- Pero padre, yo no tengo problemas en adoptar, de
hecho, quiero hacerlo. Queremos adoptar un varón
y una nena...
- Pero hijo, ¿cómo les explicarás
a tus hijos que su madre en realidad es un hombre ?
- De la misma manera que me explicaron a mí
que mi papá tenía problemas cuando tomaba,
y que cada golpe que me daba, no era porque era malo,
sino porque la bebida lo ponía malo...Mire Padre,
Romina y yo tenemos mucho amor para dar...no somos dos
degenerados, no queremos abusar de dos chicos, queremos
criarlos. Hay tanto pibe maltratado dando vuelta...¿No
viaja usted en tren, Padre ?
- No hijo, gracias al Señor tengo un autito
y a decir verdad, no lo uso mucho. Hace varios años
que no viajo en tren, pero conozco lo que pasa en las
estaciones. Y de hecho, sé lo que pasa aquí
: bien sabes que las donaciones que mencionaste se usan
para alimentar a tus hermanos y los míos que
piden de comer y que están siempre en la puerta
de la iglesia....Pero volvamos a los chicos de los trenes...que
querías decirme sobre ellos
- ¿Vió la cantidad de pibes que se drogan
con basura, que manguean, que afanan, que se prostituyen,
a veces por un sandwich viejo, a veces por cigarrillos
o pegamento ?...¿Verdad que lo oyó, padre
? ¿Verdad que sabe de esas cosas ? Uno de esos
pibes quiero yo. O dos, una nena y un nene. Quiero darle
una oportunidad a esos pibes. Quiero salvarlos de la
miseria y del hambre.
- Yo también quiero uno de esos niños.
De hecho, los quiero a todos conmigo, para salvar sus
almas del fuego eterno. Pero tú no puedes salvar
a esos chicos solo. No puedes salvar a todos, hijo mío.
Lamentablemente Dios los envió para que tú
y yo veamos la fortuna que tenemos en estar de este
lado...
- Usted no entiende. Darle la oportunidad a esos chicos
sería encaminar mi vida. Ser un buen esposo para
Romina no basta, ella no puede darme hijos, pero podemos
buscarlos, porque pibes pobres en el mundo, lamentablemente,
sobran. Esa mujer (porque es mujer) tiene mucho amor
para dar.
- Tu pareja no es mujer, hijo - sentenció el
cura.
Luciano prosiguió sin escucharlo.
- De hecho, es más mujer que todas, porque me
ama como ninguna mujer me amó. Yo la saqué
de la calle, ¿sabe ? Ella tenía que prostituirse,
porque aunque tenía estudios, las travesties
tienen dos caminos : o la prostitución, o el
teatro..y en el teatro ya no las dejan entrar.
- Parece que tienes como meta ser el salvador de la
humanidad, hijo mío...Veo que la humildad no
ha penetrado en tu corazón. Salvaste a tu pareja,
salvas a tus empleados y quieres salvar a dos chicos
de la calle. No me extrañaría que en un
par de años fundes tu propia religión
- Dijo el padre Mario, espantado.
- Yo no quiero fundar nada, padre. Quiero que me diga
si me voy al infierno o no. Quiero que se me respete
por mi elección. Quiero venir a misa el domingo
con la persona que amo y que las beatas al pedo que
vienen hace cincuenta años no digan lo que es
obvio : que Romina es hombre...porque vea, yo no digo
lo que es obvio : que esas viejas de mierda vienen a
la Iglesia porque no tienen nada que hacer con sus vidas,
ni en sus casas, donde sus maridos seguramente las detestan.
Yo no vengo a la Iglesia a hablar sobre la familia Ramírez
lo que todo el mundo sabe : Mucha ostia consagrada,
pero mucho más vino, aunque no sea mistela. Yo
no me meto con ellas...que ellas no se metan conmigo.
- Pareces tener respuesta a todo y no a tus propias
preguntas, hijo mío...Lamentablemente yo tampoco
tengo respuestas a tus preguntas. Y si me disculpas,
tengo que retirarme. Ya tengo que preparar la misa de
las diez y se me ha hecho tarde. Piensa en lo que has
dicho, y en lo que te he contestado.
Luciano se levantó y dió la mano al padre
Mario. El padre lo atrajo hacia sí y le dió
un abrazo paternal. Luciano dió media vuelta
y se fué.
Algunas beatas estaban ya acomodándose para
la misa de la diez. El Padre Mario corrió presuroso
hacia la sacristía, eran las nueve y media pasadas.
Pensó, en la carrera que no tendría tiempo
: saludó con la mano a las beatas y se metió
en la sacristía, cerrando la puerta con llave.
- Manuel- dijo al monaguillo - Ya es hora.
Un niño de diez años lo miró,
con una mueca de asombro, excitación y terror.
- ¿Ya es hora ? - preguntó, temeroso
- Si, hijo mío, ya es hora - dijo el Padre Mario.
Y dicho esto, comenzó a bajarse lentamente los
pantalones.
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