Pedro Crabajal > ESCRITOR
Volver a CUENTOS

Sube y baja ©

A Jorge y a Norma

A ver...Si es mi cuerpo el que goza y mi alma la que ama...¿qué tiene de malo que yo viva con una travesti ?

Con las palmas juntas, sudadas, el pelo arrebatado, los ojos anhelantes de respuestas, Luciano miraba fijamente al Padre Mario. El padre tenía sesenta años, y estaba harto de muchas cosas, entre otras, de los creyentes que no sabían mentir. Luciano, hombre de cuarenta y ocho, de manos curtidas y camisa planchada al estilo militar, dueño de varios puestos en mercados de verduras y varias casas de ropas para gordos (su talento innato le había enseñado a diversificar sus negocios) buscaba la respuesta espiritual desde hacía varios meses. Había pedido una confesión cara a cara, sin confesionario de por medio, con su sacerdote de siempre en su iglesia de siempre.

_ No sé si tu cuerpo goza y tu alma ama, hijo mío. Sólo noto que tu alma duda.

_ Mi alma no duda del amor, Padre Mario. Dudo de otras cosas : principios que me inculcaron desde chico, valores, me dicen que estoy en el camino equivocado y eso me tortura. Mi amor sin embargo, me dijo que estoy en lo correcto.

No hay muchos creyentes los lunes a las nueve de la mañana. Una pareja, a unos diez metros de distancia, permanecía cerca de San Cayetano ; ella tocaba el pie del santo y murmuraba una oración que el Padre Mario adivinó un Rosario. Él mira y se sonríe de la crédula incredulidad de su pareja. El parece más joven que ella y también parece no tener problemas por eso. El Padre Mario se distrajo de su tarea de redentor de almas particulares por un minuto ; la visión de esa pareja le trajo un recuerdo : hay gente que va a la iglesia y no hace preguntas estúpidas. “Esos dos seguro que no están casados y mantienen regularmente un negocio carnal...ya va siendo hora que la gente se dé cuenta que a la Iglesia le importa un carajo con quién se acuesta uno, mientras se guarde bien el secreto.” Miró un segundo su sotana un poco arrugada. Un ligero tirón azotaba las espaldas del Padre “La cama, ese lugar inmundo que paraliza países y religiones...A veces me gustaría que Cristo se hubiera acostado con alguien....yo no tendría estos problemas...Un travesti ahora, por Dios ! !..” - pensó el Padre. Miró el rostro de Luciano y respondió utilizando un argumento que se conocía de memoria y en el cual ya no creía :

_ Hijo mío...El Señor, en su maravillosa grandeza, te creó hombre. Y disculpa si mi lenguaje es rudo o severo, pero también creó hombre a tu compañera. Medios artificiales la transformaron en la figura que tú crees amar : tinturas, apliques, ropa de mujer. Ella no es una mujer...

_ Ya lo sé, padre.

_ ...no me interrumpas, por favor, hijo mío. -amonestó el Padre Mario- Si te encontraras con ella tal cual es tu alma no se vería conmovida por el amor. El Tentador ha mordido tu carne y has pecado, lo que has visto es un hombre disfrazado de mujer, y la lujuria de poseer a ese hombre te ha debilitado el espíritu...Arrepiéntete hijo, y serás salvado. Recuerda las palabras de nuestro señor Jesucristo : Aquél que se arrepintiere, tendrá lugar conmigo en la vida eterna...

_ Padre, yo no quiero arrepentirme. Creo que lo que hago no está mal, sin embargo, siento culpa.

_ Si no es así, ¿Por qué estás aquí, buscando consejo ?

_ Porque todos me dicen que lo que hago está mal, y sin embargo mi corazón me dice que está bien...

_ Hijo Mío : Si tu corazón estuviera seguro no estarías aquí....

Luciano quedó cabizbajo un momento. La pareja se retiró. El Padre Mario solía preguntarse a veces por qué sus hijos espirituales no eran iguales, por ejemplo, a esos que se acababan de retirar : Una oración, una limosna y listo, en el caso de necesitar misa vendrían, no preguntarían demasiado y se irían. Si la respuesta no les gustaba, el Padre daba por seguro que se seguirían acostando, no iban a parar el tren de su vida porque un cura dijera... El Padre detestaba a los adulones y a los fanáticos casi tanto como a los comunistas. Miró en derredor, y a través de las ventanas de la Capilla descubrió una mañana despareja : los vidrios del este mostraban un cielo diáfano, libre de nubes, que iluminaban la cabeza de la imagen de la Virgen del Cobre, regalo de su Santidad, Monseñor Aguirre, luego de un viaje por la contaminada espiritualidad de la isla de Cuba. Las ventanas del oeste mostraban una sombría claridad, tal que el Padre Mario creyó que iba a llover. Miró el rostro de Luciano, cabizbajo, le apoyó la mano en el hombro y reparó un segundo en el mentón escondido : las líneas laterales de la boca de Luciano se contraían, como la de un chico haciendo pucheros. Repentinamente, Luciano alzó el rostro y dijo :

_ Consulté psicólogos que me dicen todo el tiempo que estoy desafiando a mi familia, porque si hay algo que se prohíbe en mi familia, eso es una

travesti. Mi vieja me gritó que prefería que fuera ladrón, antes de verme al lado de esa “carica”, no sé si le dijo caricatura o marica. Como supone, tomé a Romina del brazo y me fuí, y ella estaba llorando, pobrecita. Sin que ella se enterase pasé por lo de un curandero, que me dijo que el amor es el amor y que contra eso no se puede y lamenté no haber ido con ella. Al tiempo la pregunta me volvió a surgir : Fuí a un rito umbanda, me hablaron de un trabajo de mi ex mujer y un tipo alto y rubio que me detesta. Perdí el laburo porque cagué a trompadas a mi jefe, hablando en criollo, que es alto y rubio. Y cada vez que busco una respuesta sobre si estoy equivocado o no, recibo la misma estupidez : una o dos frases vacías, parecidas a una norma : “Déjela”, “continúe con ella”, “venga el domingo y traiga cien pesos” ...necesito encontrar sinceridad en alguna parte. La pregunta, mi pregunta es : ¿Está mal acostarse con un tipo que usa tacos ? ¿Me voy al infierno o no ? ¿Puedo vivir en paz o no ?

- La paz te la brindas tu mismo, hijo mío. La paz habita en tu corazón, al igual que la guerra. Si no sientes paz, es porque...

Luciano lo detuvo. Una nueva pareja entraba a la Iglesia y tocaba la mano libre de la Virgen del Cobre. El Padre Mario fingió oír lo que le decía Luciano, pero estaba feliz viendo a la nueva pareja junto a la Virgen : al ser tan extranjera, no tenía muchos adeptos. Debían ser cubanos. El padre pensó con terror en Changó y Obatalá. La cara de desesperado de Luciano lo trajo a la realidad.

- ¿Pueden parar todos de una buena vez con las fracesitas célebres y ayudarme ? Escúcheme bien : Soy un tipo rico, nacido en la nada y criado en la nada. Con diez años, repartía diarios durante cinco horas, desde las cuatro de la matina hasta las diez, andaba revoleando diarios encima de los paredones. Laburé siempre y siempre ayudé : a Dios, a María Santísima, a los pobres. Me casé y me fué mal, cumpliendo todos los preceptos que dicta la Santa Madre Iglesia y los valores que me impuso mi familia : ella virgen, yo virgen, los dos de blanco, parecíamos y fuimos dos muñecos de torta, manejados por lo que siempre nos enseñaron. Los hijos no vinieron, por un simple hecho : hacer el amor con mi ex mujer era más difícil que encontrar un trébol de dieciseís hojas. Ella desconfiaba del placer, o quizá yo nunca llegué a hacerla gozar como mujer. Decía que el placer era malo y desgastante, que sólo había que tener encuentros para tener hijos. Para que vea que no le miento, escuche esto : estuve una semana para poderme acostar con ella ni bien nos casamos. Bah, ya que estamos en el tren le digo todo : la tuve que convencer que íbamos a tener un hijo lo más pronto posible... Pero al final no tenía sentido : la que usted dijo que era la compañera que Dios eligió para mí no me amaba. Simplemente, quería tener un hijo conmigo y parte de mi plata, pero no quería saber nada de mí. Después de tres años de aguantarle las locuras, me separé, y como es una orden de la Iglesia para los separados la cumplí : dejé de comulgar con la comunidad, aunque nunca entendí el por qué. Me pareció idiota, porque mi amor por Dios no cambió nunca, aunque por ahí el amor de Dios para conmigo sí cambió. No lo entendí y no lo entiendo, pero no pregunté nunca nada y me sometí a la volutad de Dios, a los valores y a las reglas. Ahora, precisamente ahora, quiero entender y preguntar....Mire, me encontré con Romina hace seis meses en la calle, al tiempo fué a vivir conmigo y la llevé a mi casa para que la conocieran y todo el mundo me dió vuelta la cara, salvo mi abuela, que dijo que es preciosa y no se dió cuenta nunca que...bueno. Si se llega a enterar, creo que se muere, aunque a lo mejor no le importa nada. Yo creo que cuando llegue a viejo, nada me va a importar. En fin...Cuando quise hablar con usted, me negó la palabra, ofendido, a mí que nunca le traje problemas porque hice siempre mi vida en silencio...mi vida privada, digo. De hecho, solo le traje satisfacciones a esta iglesia, porque además de las ofrendas hice donaciones... Después que usted se negó a ayudarme dándome una respuesta clara a mi pregunta, anduve por los umbandas, por los evangélicos, por los psicólogos y por todos los charlatanes que existen. Mis amigos me dejaron por estar saliendo con un travesti, y ¿sabe qué ? No los extraño....Pero sí quisiera saber si estoy haciendo mal amando a una persona de mi mismo sexo. Si ella se operara en Chile...¿seguiría siendo pecado ? Porque en Chile a uno le cambian la documentación, ¿vió ? Si ella fuera legalmente mujer y yo me pudiera casar con ella...¿seguiría siendo pecado, padre ?

- Hijo, ella no puede concederte el verdadero valor para el cual ha sido construido la mujer : Ser madre. Sin esa cualidad maravillosa, la mujer sería un ser maligno e inútil. Pero el Señor, que todo lo conoce y todo lo vé y ha sido el creador de todo, le ha dado el inmenso valor de concebir vida. Te alabamos, oh, Gran Dios, porque en tu inmensa sabiduría...

Luciano no tenía ganas de escuchar alabanzas. Buscaba soluciones. Ya conocía las alabanzas.

- Pero padre, yo no tengo problemas en adoptar, de hecho, quiero hacerlo. Queremos adoptar un varón y una nena...


- Pero hijo, ¿cómo les explicarás a tus hijos que su madre en realidad es un hombre ?

- De la misma manera que me explicaron a mí que mi papá tenía problemas cuando tomaba, y que cada golpe que me daba, no era porque era malo, sino porque la bebida lo ponía malo...Mire Padre, Romina y yo tenemos mucho amor para dar...no somos dos degenerados, no queremos abusar de dos chicos, queremos criarlos. Hay tanto pibe maltratado dando vuelta...¿No viaja usted en tren, Padre ?

- No hijo, gracias al Señor tengo un autito y a decir verdad, no lo uso mucho. Hace varios años que no viajo en tren, pero conozco lo que pasa en las estaciones. Y de hecho, sé lo que pasa aquí : bien sabes que las donaciones que mencionaste se usan para alimentar a tus hermanos y los míos que piden de comer y que están siempre en la puerta de la iglesia....Pero volvamos a los chicos de los trenes...que querías decirme sobre ellos

- ¿Vió la cantidad de pibes que se drogan con basura, que manguean, que afanan, que se prostituyen, a veces por un sandwich viejo, a veces por cigarrillos o pegamento ?...¿Verdad que lo oyó, padre ? ¿Verdad que sabe de esas cosas ? Uno de esos pibes quiero yo. O dos, una nena y un nene. Quiero darle una oportunidad a esos pibes. Quiero salvarlos de la miseria y del hambre.

- Yo también quiero uno de esos niños. De hecho, los quiero a todos conmigo, para salvar sus almas del fuego eterno. Pero tú no puedes salvar a esos chicos solo. No puedes salvar a todos, hijo mío. Lamentablemente Dios los envió para que tú y yo veamos la fortuna que tenemos en estar de este lado...

- Usted no entiende. Darle la oportunidad a esos chicos sería encaminar mi vida. Ser un buen esposo para Romina no basta, ella no puede darme hijos, pero podemos buscarlos, porque pibes pobres en el mundo, lamentablemente, sobran. Esa mujer (porque es mujer) tiene mucho amor para dar.

- Tu pareja no es mujer, hijo - sentenció el cura.

Luciano prosiguió sin escucharlo.

- De hecho, es más mujer que todas, porque me ama como ninguna mujer me amó. Yo la saqué de la calle, ¿sabe ? Ella tenía que prostituirse, porque aunque tenía estudios, las travesties tienen dos caminos : o la prostitución, o el teatro..y en el teatro ya no las dejan entrar.

- Parece que tienes como meta ser el salvador de la humanidad, hijo mío...Veo que la humildad no ha penetrado en tu corazón. Salvaste a tu pareja, salvas a tus empleados y quieres salvar a dos chicos de la calle. No me extrañaría que en un par de años fundes tu propia religión - Dijo el padre Mario, espantado.

- Yo no quiero fundar nada, padre. Quiero que me diga si me voy al infierno o no. Quiero que se me respete por mi elección. Quiero venir a misa el domingo con la persona que amo y que las beatas al pedo que vienen hace cincuenta años no digan lo que es obvio : que Romina es hombre...porque vea, yo no digo lo que es obvio : que esas viejas de mierda vienen a la Iglesia porque no tienen nada que hacer con sus vidas, ni en sus casas, donde sus maridos seguramente las detestan. Yo no vengo a la Iglesia a hablar sobre la familia Ramírez lo que todo el mundo sabe : Mucha ostia consagrada, pero mucho más vino, aunque no sea mistela. Yo no me meto con ellas...que ellas no se metan conmigo.

- Pareces tener respuesta a todo y no a tus propias preguntas, hijo mío...Lamentablemente yo tampoco tengo respuestas a tus preguntas. Y si me disculpas, tengo que retirarme. Ya tengo que preparar la misa de las diez y se me ha hecho tarde. Piensa en lo que has dicho, y en lo que te he contestado.

Luciano se levantó y dió la mano al padre Mario. El padre lo atrajo hacia sí y le dió un abrazo paternal. Luciano dió media vuelta y se fué.

Algunas beatas estaban ya acomodándose para la misa de la diez. El Padre Mario corrió presuroso hacia la sacristía, eran las nueve y media pasadas. Pensó, en la carrera que no tendría tiempo : saludó con la mano a las beatas y se metió en la sacristía, cerrando la puerta con llave.

- Manuel- dijo al monaguillo - Ya es hora.

Un niño de diez años lo miró, con una mueca de asombro, excitación y terror.

- ¿Ya es hora ? - preguntó, temeroso

- Si, hijo mío, ya es hora - dijo el Padre Mario. Y dicho esto, comenzó a bajarse lentamente los pantalones.


SUBE Y BAJA.
Todos los derechos registrados ©



SUBIR
Volver a CUENTOS

CUENTOS