| - Tengo hambre.
- No entiendo cómo puedes tener hambre. Hace
media hora que comimos.
- Es inherente a mí. Tu fumas todo el tiempo,
bueno, yo como todo el tiempo.
- Yo prefiero trabajar con el estómago vacío.
Nunca has tenido inconvenientes, como, tener que correr?.
- Es que tú no sabes el truco.
- El por qué estás tan flaco, aún
comiendo tanto? (silencio) O hay otro truco más?
- Ensaladas.
- Ensaladas?
- Ensaladas. Las ensaladas hacen que no engordes, que
tu cerebro tenga la sensación de haber comido
mucho.
- Cómo es eso?
- Cuando cómes una ensalada, inevitablemente
tardas mucho tiempo. Una ensalada es algo que no es
fácil de comer, el tenedor siempre se te resbala,
el tomate sale disparado, la lechuga es incívil.
- La lechuga es la mentira de la ensalada. No es un
vegetal. O al menos, parece demasiado vegetal para comerla
con facilidad.
- Dicen que los ricos tienen tenedores especiales para
ensaladas. Yo prefiero no comer con los ricos. Jean
Paul tiene seguro. Por eso voy a comer tan poco con
él, aunque lo aprecio. Porque come con tres tenedores
distintos.
- Pero vuelve a lo del truco.
- No hay nada más que eso. Comes ensalada, engañas
a tu cerebro y a tu estómago y ya.
- .......
- Así es.
- Es raro eso de afirmar sobre el silencio. Yo me quedé
callado y tu dijiste así es.
- Sí.
- Igual, me gusta alinear las ensaladas con aceto balsámico.
- Tienes gustos jodidamente ricos para un delincuente.
Aceto balsámico, qué es eso?
- Es como el vinagre, pero negro.
- Vinagre de manzana.
- Vinagre de Módena.
- Eso es una fruta?
- No. Es más bien como una ciudad en Italia.
- Y qué trae este vinagre.
- Aceto balsámico. No sé, es distinto,
es más suave y más rico. También
le pongo a las ensaladas aceite de oliva.
- Tienes ancestros italianos?
- No lo sé. Nunca hice mi jodido árbol
genealógico. Es muy difícil cuando tu
madre es madre soltera y no te dice quién fué
tu padre, porque tu abuela hizo lo mismo con ella.
- Has leído alguna historieta sobre delincuentes?
- Me entretengo más siendo uno. Sabes, nunca
me gustó leer.
- Pareces el estereotipo de un gángster italiano,
alguien que cree que va a llegar a una cima que nunca
va a llegar. Deberías seguir con las modas actuales.
O al menos actualizarte un poco. Deberías ser
ya un cubano como el de la película de Pacino,
o uno de los de Miami Vice. Tienes gustos demasiado
caros y viejos para tu oficio. Espero que no creas todavía
que las prostitutas y el juego son los únicos
vicios que pagan.
- Soy bastante más inteligente que eso. Te mentí.
Leo bastante. De hecho, casi no miro tv.
- Eso es malo para alguien que va en camino a asesinar
a alguien, pagado por un tercero.
- No soy muy distinto a tu padre o tu abuelo.
- Oye, con la familia no.
- No me estoy metiendo con tu familia. En realidad,
me estoy metiendo con el jodido orden del mundo.
- A ver, explícame.
- Los seres humanos insistimos con distinguirnos de
los animales. Y no podemos. Mira, seguramente hay en
este momento, alguien parado en una tienda de mascotas.
Ése alguien, que se considera a sí mismo
un alma buena, está viendo un hámster.
Y siente pena por él, porque no tiene su libertad.
Ve a un hámster, dentro de una jaula y piensa:
Pobre animal, no se da cuenta que está enjaulado.
- Adónde vas con todo esto? Ensaladas, hámsters.
Nunca he conversado tanto antes de ir a limpiar a alguien.
- Déjame terminar. El tipo vé al hámster
y dice: pobre animal, no sabe que está encerrado
en una pecera de tres por cuatro, con un maldito dispositivo
para tomar agua. El hámster tiene que chupar
de ése dispositivo para tener agua.
Y él hombre que siente pena por ése animal,
camina las mismas calles de siempre, de vuelta a su
casa, porque siente que las que conoce no son seguras,
y se va tomando en el camino, una bebida dietética
con pajita. Los hombres y los animales nos parecemos.
- Eso quiere decir que el tipo no caminaba las calles
que no conocía, al igual que el hámster
no salía de la jaula? Eso quiere decir que nosotros
no somos libres?
- Que yo sepa, estás yendo por la avenida cuarenta,
que es la que todo el mundo usa. Sabes que hay un camino
más corto por Riverdale? Y toma otro ejemplo.
Los lotanagas y los gondos. Ya te explicaré quiénes
son. Quizá haya gente que diga que nosotros somos
unos asesinos a sangre fría, y que un tipo, allá,
en el alto Manhatann, no sabe que está viviendo
sus últimos momentos de vida. Pero ésto
es Estados Unidos y muchos tienen armas, nosotros podríamos
estar viviendo nuestros últimos momentos de vida
y no saberlo. El tipo podría estar avisado de
que vamos a ir a visitarlo. Podría haber contratado
matones para limpiarnos a nosotros. Nadie sabe cuando
muere.
- Eso es verdad. El marido de mi hermana salió
una tarde entero de casa y volvió muerto a causa
de un borracho que lo atropelló.
- Pero, quién nos acusa de crueles se olvida
que en nuestro pasado, y hasta hace no tanto, los gondos
a los brahamanes los mataban con lanzas envenenadas,
para tener suerte en sus cosechas de arroz. Éso
era en India. Lo mismo pasaba con una raza de bengenleces.
De hecho, ellos criaban a sus víctimas.
- Por qué con lanzas envenenadas? Un lanzazo
te puede matar igualmente. Cómo es eso que criaban
a sus víctimas?
- Bueno, los bengaleces criaban a los Meria. A una edad
los bengaleces le daban una esposa, un pedazo de tierra
y unos animales. O sea, las futuras víctimas
vivían bien. Era bueno que se reprodujeran: era
vital para la cosecha que hubiese víctimas. Diez
o doce días antes del sacrificio, a la víctima
le cortaban el pelo delante de una muchedumbre.
- cómo una religión así puede ser
popular?
- Simple. Riegas la muerte con sexo. No es eso lo que
hacen las películas, las series de televisión?
Ponen un muerto, generalmente en la flor de la edad,
bello. Ponen un ser humano a investigar, también
bello, y distante porque se trata de alguien que piensa
mucho, o conflictuado, porque se trata de alguien que
piensa mucho. Me olvidé de mencionarte un detalle
importante: luego de cortarle el pelo a la víctima,
la muchedumbre se entregaba a la orgía. Pon en
un club donde le van a cortar el pelo a alguien y lo
van a sacrificar luego, pero donde haya una orgía
entre los dos sucesos, y veremos cuántos adherentes
te haces.
- Eres bastante retorcido, sabes?
- Es que leo mucho.
- Como te dije, yo no leo. Pero me gusta que me cuentes
historias mientras vamos a liquidar a alguien. Me pone
en escena. Es aquí.
- Bueno, te sigo contando. La Víctima de los
bengaleces eran considerados seres superiores. Ése
es otro motivo para ser víctima. Pero la muerte
era bastante cruenta. Para que no huyeran, les rompían
las piernas o los drogaban con opio. Luego los ponían
en una suerte de carrousell donde había un elefante
de madera. Hacían girar el carrousel y la muchedumbre
le tiraba cuchillos. Luego cortaban los restos en varios
pedazos y los enterraban en los campos.
- A eso le llamaban religión?
- Cuántas veces has escuchado a un pastor o a
un cura o a un rabbí, sobretodo a alguien de
mucho poder dentro de su Iglesia que hay que destruir
al enemigo. La mezcla entre una persona fanática
religiosa, estúpida, y para colmo, con mucha
pero mucha voluntad para destruir, es bastante peor
que nosotros dos, que sólo vamos a matar a un
tipo. No somos muy distintos de ésos bengaleces,
tú y yo. La diferencia entre ellos y nosotros
es que nosotros somos delincuentes. Ellos son religiosos.
Por qué subimos por la escalera?
- Por miedo. Luego de decirme que el tipo podría
haber contratado a alguien...bueno...se me ocurrió
ser cauteloso.
- Como si estuviéramos en una guerra.
- Yo estuve en una.
- Cuál?
- En la primera del Golfo.
- Cómo te fué ahí?
- Bien. Dos heridas, una en la pierna izquierda y otra
en el tórax, que afortunadamente no tocó
ningún órgano importante. Luego de éso,
al volver, dijeron que no estaba apto para ningún
trabajo y me dieron una asignación mensual de
dinero. Como ése dinero era una mierda, y ya
había matado gente durante la guerra, me puse
a hacer este trabajo. Igual sigo recibiendo el cheque
del gobierno, pero se lo doy a mi hija para que crie
a su hijo. Su marido la abandonó. Ya llegamos.
- Pateamos la puerta o tocamos timbre?
- No lo sé. Qué dices tú?
- Toquemos timbre.
- Y cuando nos abre, pateamos la puerta.
- Ok.
- Dí tus oraciones, imbécil. Jean Paul
nos ha enviado!
- Díganlas ustedes!
El hamster pobre, que toma agua de la botellita automática.
Los hombres toman gatorade.
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